Un cuento sin nombre. Part 3
Posted: martes, 24 de abril de 2012 by Juan L. in
0
El secreto del pueblo.
Apenas habían pasado unos cuantos
minutos y ya se empezaban a ver las casas del pueblo, las pintorescas
casas iban muy bien con las calles de piedra, y a penas entraron al
pueblo se empezaron a ver personas trabajando en diferentes aéreas
productivas (¿Cómo un lugar imaginario puede llegar a ser mejor que
nuestro país? ¡No es posible!), pero en cuanto los habitantes veían a Al
pasar por las avenidas colocadas en forma de caracol no le quitaban la
vista de encima, lo que hizo que se sintiera bastante incomodo en el
camino a casa de An. Finalmente llegaron a su destino, se trataba de un alhajero de enormes proporciones – ¿Aquí vives?- pregunto Al, y An simplemente asintió y saco de una pequeña bolsa oculta bajo su tutu un enorme llavero de forma circular del que saco mas de veinte llaves de todas formas y tamaños de donde escogió la mas pequeña, una llave de plata con la que abrió la puerta de la peculiar casa.
Después de haber abierto la pesada puerta de madera An invito a Al a que pasara, el aceptó su invitación y entro detrás de ella cerrando la puerta a sus espaldas. Al entrar se encontraba la sala de estar, tenia una apariencia un poco tétrica, como sacada de una película, y no de un cuento, en las paredes se encontraban pequeños candelabros de madera que simulaban manos sosteniendo antorchas, se encontraban tres en cada pared, lo que hacia que la habitación estuviese bien alumbrada, a demás, y por si no fuera suficiente con eso, en el techo de la habitación se encontraba un gran candelabro que era sostenido por una serie de brazos que agarraban un aro u unas cadenas de donde colgaban las velas, mis mas que, por cierto, desprendían un fuego de color purpura, por lo que la habitación de color blanco tomaba la tonalidad de las llamas.
Algo que le llamo mucho la atención a al fue una mesita colocada en el centro de la estancia, era una mesa de madera octagonal que tenia encima varios patos de cristal, cada uno haciendo una cosa diferente, uno saltaba, otro dormía, otro corría y otro simplemente estaba ahí sentado sin hacer nada. Los sillones estaban bastante presentables a comparación de los de su casa, que como recordaran estaban bastante peliagudos, tenían un color parecido al de el resto de la habitación, pero era un poco mas fuerte. Al se sentó en
el sillón mas pequeño y An se perdió doblando a la izquierda, Al se quedo contemplando unas fotografías colocadas encima de la chimenea que, al igual que las demás piezas de la casa, tenia forma de manos (que original, ¿no?). Después de un par de minutos An volvió con una taza de te, lo que le pareció perfecto a Al ya que el día cada vez se nublaba mas y mas.
-¿Y cuanto tiempo llevas viviendo aquí?- pregunto Al, pero no tubo repuesta por varios minutos hasta que finalmente An respondió –Toda mi vida, llevo mucho tiempo aquí- la respuesta de An explicaba la antigüedad de las cosas que estaban en la casa, pero An parecía mucho mas joven que cualquier cosa en la casa, o incluso que la misma casa, por lo que se atrevió a preguntar discretamente – ¿Cuantos años tienes? - . An se levanto de un salto y le dijo con voz nerviosa – Ya es tarde, creo que ya debes irte, las calles no son muy seguras por la noche, así que deberías darte prisa - .Fue poco sutil la manera de correrlo, pero bueno, ¿que querían? Algo como: lárgate de mi casa, ya no te quiero aquí, o algo como: perdóname, no es que te corra de mi casa, pero ya no te quiero aquí.
Al se sintió un poco ofendido, pero no se iba a negar, a demás la acababa de conocer, no esperaba que lo invitara a quedarse, no seria gran problema, tal vez podría quedarse en el bosque y esperar hasta el siguiente día para buscar la forma de volver, de cualquier modo no pudo llegar a su compromiso, y se acababa de percatar de ello, había estado tan preocupado por si mismo que había olvidado su compromiso.
Al le dio las gracias a An por haberse preocupado tanto por el y finalmente se despidió. An sabia que no tenia a donde ir, y que lo mas probable era que no tuviera ni una moneda, por lo que dudosa finalmente le dijo con voz tímida -¿Quieres quedarte aquí al menos por una noche?-, Al se lleno de alegría y acepto su oferta gustoso y An le dijo que esperara un poco mas en la sala en lo que preparaba su habitación.
Al espero casi una hora hasta que finalmente volvió a bajar An diciéndole con voz nerviosa nuevamente – Tu habitación esta lista, ahora sube que ya es tarde, no te recomiendo salir de esta, ya que puede ser muy peligroso, creéme…- Su voz se apago repentinamente y Al, intrigado por el significado de sus palabras, obedeció a la orden y fue a su habitación, lo que se le hizo raro por que a penas se empezaba a ocultar el sol.
Al se sentía extremadamente incomodo acostado cuando ni siquiera había anochecido, sobre todo pro que por lo regular se dormía tarde, así que se levanto de su cama y echó un vistazo a la habitación; en las paredes había muchos dibujos que parecían tener una antigüedad imperceptible, podrían tener incluso cientos de años, pero ¿Cómo habrán llegado hasta ahí?, los dibujos estaban tan deteriorados que no se podía distinguir el contenido de estos, así que se dio por vencido y fijo su atención en el resto de la habitación, esta estaba hecha de madera, madera muy vieja, así que se pregunto a si mismo -¿Cuántos años tendrá realmente esta casa? Esta tan vieja que en cualquier momento podría venirse abajo- Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando vio en el techo de la habitación una araña rosquilla, si rosquilla, ese rico panecillo bañado en ricas grasas que nos hace vernos mas musculosos, por supuesto aun es musculo en reposo. Al se sintió un poco incomodado por el estado de la casa, sintió que no era muy segura, y la verdad ninguna de las casa del pueblo parecía muy segura, al contrario, parecían bastante viejas y en muy mal estado, creo que se encontraba en uno de los primeros pueblos de la región.
En otra de las paredes se encontraba un gran ropero de madera, así que fue hacia el y hecho un pequeño vistazo al contenido de este, dentro se encontraban muchos vestidos, unos mucho mas antiguos que otros, entonces en la parte inferior debajo de uno de los mas viejos, se encontraba una pequeña caja de madera, abrió la pequeña caja y se sorprendió al ver el contenido de esta, dentro había lo que alguna vez fueron fotografías y cartas y que, por el paso del tiempo, se habían terminado convirtiendo en un polvo denso multicolor, pero había una fotografía que no se había destruido por completo, a demás se alcanzaba a distinguir algo en esta, la imagen mostraba una familia fuera de la casa en la que estaba, lo primero que pensó fue que trataba de familiares de An, tal vez sus bisabuelos, pero de repente su cara empalideció al ver que una de las que estaba en la foto era idéntica a An, es mas, tal vez era ella –Eso es imposible- se dijo a si mismo -¿Cómo puede ser An? Ella no se ve de más de veinte años y esta fotografía debe tener mas de cien años, se quedo en silencio por un rato, pensando en que era lo que estaba pasando…
Continuo buscando en la vieja caja y encontró otro objeto que, a pesar de encontrarse en un estado deplorable, sabia lo que era, se trataba de una
medalla idéntica a la que tenia su abuelo, y entonces recordó una vieja historia que le conto cuento era niño, y conforme la recordaba escuchaba a su abuelo narrarla como solía hacerlo.
Hace mucho tiempo, el pueblo era mucho mas grande de lo que era ahora, pero un día apareció un viejo hechicero que dijo que ayudaría al pueblo, todos le creyeron y a cambio empezó a concederle sus deseos a las personas, les dio dinero, poder, casas, muchas cosas que la gente creyó necesitar y que no era así, con el pasar de los días la gente pidió y pidió cosas al hechicero, pero al cumplirse tres semanas este invoco al pueblo en un punto de la ciudad, todos acudieron y escucharon atentos y temerosos al hechicero –Escúchenme bien…- dijo este con voz grave –les he estado cumpliendo todos sus deseos a cambio de nada, pero es momento de que me muestren su gratitud, cada uno deberá pagarme una compensación por mis servicios, de lo contrario condenare a este pueblo al aislamiento total- la gente se enfureció de inmediato y se negó a cumplirle al hechicero su petición, por lo que este se enfureció y pronuncio un encanto místico que partió al pueblo a la mitad, misma que poco a poco se empezó a hundir, la gente que logro escapar solo pudo contemplar como sus hogares y sus familias descendían poco a poco hasta perderse en el vacio.
Nadie sabe que es lo que paso después, lo último que se supo fue que el hechicero descendió junto con la mitad del pueblo y se dice que se vengo maldiciéndolo para toda la eternidad. Al volvió a la realidad y se puso a pensar si se encontraba del lado del pueblo que había sido maldito. Se asomo por la ventana y no había ni un alma en las calles, es como si todos hubieran desaparecido, entonces, al ocultarse el sol completamente, se empezaron a escuchar fritos de lamento y desesperación en todos lados, Al no sabia que hacer, y se percato de que uno de los gritos provenía de la habitación de An, si estaba en problemas tenia que ayudarla, así que abrió de golpe la puerta y entro.
Lo que vio hizo que su cuerpo se helara y su corazón palpitara tan fuerte que sintió que se le salía del pecho, Encadenada a una cama colocada en forma vertical se encontraba An, o quien alguna vez había sido An, en su lugar se encontraba una criatura desagradable y viscosa, no se como explicarla, era grande, escamosa, tenia un color verde pantanoso, de sus
escamas escurría un fluido viscoso y amarillento, sus ojos eran grandes, redondos y habían tomado un tomo rojizo, tenia orejas tan largas y delgadas que se le doblaban, su larga cabellera había desaparecido y sus suaves labios habían sido sustituidos por unos ásperos y grotescos. -¿Qué demonios esta pasando aquí?- se dijo a si mismo –es como si hubiera pasado de estar en un sueño a una horrible pesadilla- se dio la vuelta de inmediato y bajo por las escaleras corriendo lo mas rápido que pudo.
Corrió y corrió, mientras se escuchaba como en la habitación la criatura se liberaba destrozando las cadenas para ir detrás de Al. Finalmente llego a la puerta y, como estaba cerrada tubo que abrirla de una fuerte patada y en cuanto lo hizo salió a toda velocidad de aquel lugar, pero lo que le esperaba era mucho peor, saliendo ya se empezaban a juntar mas de esas criaturas, decenas de ellas se dirigían directo hacia el, todo el pueblo se había convertido en esas cosas, así que se dio la vuelta y hecho a correr antes de que lo alcanzara alguna de esas cosas directo hacia el bosque.